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Flaco, flaco… flaco chulo

Flaco, flaco, flaco ven a mi…

Pobre de mi gato que en paz descanse… Resultó que no tuve un año nuevo muy de perillas debido a que en la madrugada del 31 de Diciembre, al salir a regar tipo 1.00am me encontré con mi gato flaco desganado y caminando muy lento, algo no usual para él que era bastante jabonoso. Lo noté raro, le conversé un rato pero no me pescó… al rato, su estado de salud deteriorada me fue evidente por lo que yo y mi polola lo empezamos a seguir para ver que tenía, lo vimos vomitar espuma y ahí me di cuenta que era serio. A las 1.30am no del 31 de Diciembre pensarán que no es fácil encontrar una veterinaria abierta, pero cerca de mi casa hay una, 24 horas, sólo cierran a la mediotarde el 24 y 31 de Diciembre. Llegamos de urgencia, nos atendieron super bien y el médico nos dijo que estaba reteniendo orina, tenía que sondearlo para ver qué tenía. Nos preguntó si preferíamos ir a buscarlo en la mañana, pero no quise dejarlo solo ahí y preferí y cuando terminara la intervención me llamara para ir a buscarlo.

Volvimos de la veterinaria como a las 2.30am y dejamos a flaco en manos del doc, quien le practicaría el procedimiento. Mi polola se acostó un rato, a dormir, pero yo me quedé viendo tv esperando la llamada del doc. A las 5.00am sonó mi celular, la voz del doc me indicaba que fuera a buscar a flaquito. Desperté a mi polola y partimos, además, llevamos al panda para aprovechar de vacunarlo por la leucemia (que en primera instancia, era una posibilidad con flaco). Al llegar, la cara del doc me lo dijo todo… en ese momento perdí la antención, escuchaba sus explicaciones y tecnisismos médicos, pero lamentablemente la realidad ya me había golpeado tremendamente: flaco estaba grave, con riesgo vital inminente. Nos mostró lo que logró sacar de la orina y mostraba piedrecitas… Tenía cálculos renales, y uno de ellos, una maldita piedra enorme estaba obstruyendo el paso del pipí. En las palabras del doc sentenció: «las posibilidades son malas, podríamos internarlo en hospital y estabilizarlo hasta el martes, para que entre en cirugía y mandarle a hacer exámenes de sangre, es la única opción». Sugirió también revisarlo en la tarde del 31 para ver como evolucionaba… me llevé a flaquito con la esperanza de que todo los esfuerzos no fueran en vano. Llegamos a la casa como a las 5.50am, mi polola estuvo conmigo un rato pero el sueño la venció y fue a acostarse, yo me quedé cuidando a flaquito en el living, donde lo dejé en una alfombrita con un vaso de agua. Estaba absolutamente dopado, apenas se movía muy a lo lejos. Como a las 7.00am pude dormir un rato, a las 8.00am mi polola se levantó y me despertó, flaco en el poco rato que dormí se había ido al baño, a la ducha (que afortunadamente no estaba mojada), lugar más refrescante que el living… tenía calor; estaba bien, muy dopado aún.

Que después de tanto tiempo continuara dopado me llamó la atención, no era normal. Estuve despierto como hasta las 9.00am y dormí un rato, el sueño más largo que tuve, como hasta las 13.00hrs. Mi polola me llamó como a las 14.00hrs. que iba para mi casa, yo ya estaba despierto y me adelanté a cabar algo de lo que sería la tumba de mi querido gato. Como a las 14.45hrs salimos hasta el veterinario nuevamente, para comprobar el estado de flaquín. Estaba entregado, muy dopado, pero no lo noté asustado. Al llegar esperamos un rato, hubo un cambio de turno pero según nos dijo el doc del momento, el «colega» anterior lo dejó muy bien informado respecto al caso de flaco. Lo revisó, no lo vió evolucionar como esperaba y me miró con la cara de «tengo malas noticias». Fui ahí cuando nuevamente me nublé, lo escuchaba hablar, podría citarlo incluso, pero no atiné a responder ninguna de sus preguntas, las lágrimas rompieron mi silencio y mi tristeza profunda por el fatídico descenlace de todo . Lo autoricé a practicarle un sondeo, para estabilizarlo y mantenerlo así hasta un día que pudieran intervenirlo en hospital, nosotros mismos pasamos al pabellón con él. No fui capaz de sujetarlo para que el doctor pudiera colocarle el suero, mi polola tomó mi lugar… no podía pensar, no podía verlo así. Al rato, el doc me pidió que lo ayudara a sujetar a flaco, lo sujeté sin mirar. Lo escuché decir que no encontraba la vena para colocar el suero… sacó otra I.V., así con al menos 3. Por fin encontró la vena pero sentenció: «la presión sanguínea es baja, eso es malo». Mis malditos conocimientos acerca de la biología dentro de mi cabeza confirmaron las malas noticias… Al fin pudo practicarle el sondeo, el suero tenía que forzarlo al torrente debido a que la presión era muy baja como para que el suero bajara, al sondearlo el doc sentenció con agustia: «se le reventó la vejiga, tiene la guatita llena de veneno». Me nublé nuevamente, las lágrimas no me dejaban ver, mi cuerpo no quería escuchar pero mi maldito cerebro estaba alerta de todo, escucha y entendía todo, incluso los tecnisismos del doc recomenando que lo mejor era sacrificarlo. No lo dijo así, pero nos dijo que estando envenando, nada podíamos hacer, sería muy difícil estabilizarlo para mantenerlo hasta el martes y si fuera así, las posibilidades de sobrevivir eran muy bajas. Nos dió unos minutos para despedirnos de flaco… aquí mi polola lloró por flaquito, yo lloraba con ella. Le dijimos cuánto lo queríamos, cuánto significaba en nuestras vidas. Cuántos buenos momentos tuvimos, cuánto jugamos con él, cuántos condoros se mandó y nunca le pegamos. Le dijimos que nunca lo olvidaríamos.

Nunca le mencioné al doc que lo autorizaba a practicarle una eutanasia, lo asumió supongo porque se dió cuenta que yo sabía que no había nada más que hacer y mi dolor y tristeza era evidente, pero también comprendía que lo mejor era terminar con su sufrimiento. El mismo doc nos indicó que estaba tan sedado aún debido a que estaba deshidratado. Nos indicó que el gato estaba dejándose en la enfermedad, no estaba peleando contra el maldito cálculo… o ese sexto sentido felino le indicaba que ya no había más que hacer, sabía más que nosotros, incluso que los 2 docs que lo vieron. Lo supo anoche, cuando no podía caminar; nosotros no lo vimos.

Esperamos afuera de la sala… un largo rato… llorando… pensando en flaquito. El doc nos preguntó, por política, que si queríamos llevarlo así, o nos lo entregaba en una bolsa, mi polola se me adelantó en decir en bolsa, no entendí porqué hasta que me lo explicó, era mejor no verlo así. Cancelé los gastos, me despedí del doc, llegamos a la casa y continué cavando la tumba de flaquito. El pudú (mi perra) y panda se notaban tristes. Cavé más de medio metro y decidimos sepultarlo envuelto en una polera vieja. Yo lo saqué de la bolsa, estaba tal cual lo vi por última vez en la mesa de urgencia, lo envolví en mi polera, lo coloqué suavemente en su tumba y lentamente con mi polola, ambos entre llantos, sepultamos a quien fuera el gato más jabonoso que he tenido, y no por eso el menos bacilonguero. Eran ya las 16hrs y algo más. Lo cubrimos, lo lloramos, lo extrañamos, pero no lo olvidamos. Flaco, te quiero.

Flaco, espero que lo estes pasando de pelos en el cielo de los gatos!

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